La Casa Blanca está explorando planes para crear un regulador independiente dedicado a vigilar la seguridad de la inteligencia artificial, una medida que podría remodelar la forma en que el gobierno federal supervisa los modelos fronterizos de IA de empresas como OpenAI y Anthropic. La propuesta, reportada por primera vez por Bloomberg News, surge luego de las crecientes quejas de Silicon Valley sobre las recientes y a veces impredecibles restricciones del gobierno a los nuevos sistemas de IA.

UNA FINRA para la IA

Según fuentes familiarizadas con el asunto que hablaron con Bloomberg, el plan está siendo revisado actualmente por la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles. Establecería un organismo regulador independiente centrado específicamente en la inteligencia artificial, que reportaría a la Comisión de Bolsa y Valores, en una estructura inspirada en la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera, o FINRA.

FINRA es una organización autorreguladora que supervisa las firmas de corretaje y los mercados cambiarios en los Estados Unidos. Traducir ese modelo a la IA significaría crear una entidad con autoridad para establecer estándares, realizar exámenes y hacer cumplir el cumplimiento entre las empresas que desarrollan modelos avanzados. El objetivo, según fuentes de Bloomberg, es aportar coherencia y previsibilidad a un proceso de supervisión que ha frustrado tanto a las empresas tecnológicas como a las de Wall Street.

La propuesta llega en un momento de extraordinaria tensión entre el gobierno federal y la industria de la IA. El mes pasado, el gobierno emitió controles de exportación contra Anthropic que obligaron a la compañía a desactivar temporalmente sus modelos Fable 5 y Mythos 5. Por otra parte, OpenAI se vio obligada a realizar cambios importantes en su modelo Sol más nuevo antes de su lanzamiento a petición del gobierno. Ambas empresas protestaron por las decisiones, argumentando que eran excesivas dadas las cuestiones de seguridad en juego.

¿Por qué se impulsa la supervisión estructurada?

El interés de la Casa Blanca en un regulador dedicado a la IA refleja un creciente reconocimiento de que el actual enfoque ad hoc de supervisión es insostenible. Bajo el marco existente, el gobierno ha utilizado una combinación de órdenes ejecutivas, controles de exportaciones y acuerdos voluntarios para influir en cómo y cuándo las empresas de IA lanzan sus modelos más potentes. Pero este mosaico ha generado críticas desde múltiples direcciones.

Las empresas de tecnología argumentan que una supervisión inconsistente dificulta la planificación de hojas de ruta de productos, ya que las reglas pueden cambiar repentinamente y sin estándares de procedimiento claros. Mientras tanto, las empresas de Wall Street han presionado al gobierno para que tome medidas más enérgicas contra los riesgos de ciberseguridad impulsados ​​por la IA, advirtiendo que las capacidades del modelo no controladas podrían permitir ataques sofisticados a la infraestructura financiera.

Las fuentes de Bloomberg dijeron que la propuesta está diseñada para abordar ambas preocupaciones, brindando más certeza a los desarrolladores de IA y al mismo tiempo estableciendo un mecanismo formal para evaluar y mitigar los riesgos. Al crear una entidad similar a FINRA, la administración espera pasar de intervenciones reactivas a un régimen regulatorio proactivo con procesos definidos y responsabilidad.

Ecos del llamado de Hassabis a favor de normas

Las deliberaciones de la Casa Blanca se producen pocos días después de que el director ejecutivo de Google DeepMind, Demis Hassabis, pidiera públicamente que un organismo de estándares liderado por Estados Unidos probara de forma independiente modelos avanzados de inteligencia artificial para detectar amenazas a la seguridad nacional antes de su lanzamiento. En declaraciones recogidas por el Financial Times, Hassabis advirtió que la inteligencia artificial general capaz de igualar el cerebro humano en una amplia gama de tareas probablemente esté a sólo unos pocos años de distancia, lo que dejará a la sociedad una ventana preciosa para establecer la supervisión.

Hassabis propuso específicamente modelar la organización según FINRA, el mismo marco que ahora se está considerando dentro de la Casa Blanca. Sugirió que un sistema iniciado en Estados Unidos podría convertirse en la base de los estándares internacionales a medida que los gobiernos enfrenten los riesgos de sistemas de IA cada vez más capaces.

La convergencia entre la propuesta de Hassabis y las deliberaciones internas de la Casa Blanca sugiere un creciente consenso en torno al modelo FINRA, incluso cuando los detalles del alcance, la autoridad y la aplicación aún están por negociarse.

Supervisión previa al lanzamiento existente

El gobierno ya ha tomado medidas para la supervisión previa a la liberación. Una orden ejecutiva emitida en junio buscaba acceso voluntario a modelos fronterizos cubiertos hasta 30 días antes de su lanzamiento, lo que permitiría a los funcionarios federales evaluar capacidades cibernéticas avanzadas. Google DeepMind, Microsoft y xAI acordaron presentar modelos para pruebas federales de seguridad nacional en el marco de este marco.

Sin embargo, estas medidas siguen siendo voluntarias y de alcance limitado. Un regulador dedicado tendría una autoridad mucho más amplia para exigir transparencia, exigir pruebas de seguridad y hacer cumplir el cumplimiento, alterando fundamentalmente la relación entre las empresas de IA y el gobierno federal.

¿Qué viene después?

La propuesta aún se encuentra en sus primeras etapas y no hay garantía de que avance en su forma actual. La creación de una nueva entidad reguladora requiere la acción del Congreso, y la dinámica política que rodea la regulación de la IA sigue siendo fluida. Los legisladores han celebrado numerosas audiencias sobre la seguridad de la IA, pero aún no han aprobado una legislación integral.

Aún así, el hecho de que la Casa Blanca esté sopesando activamente un regulador al estilo FINRA indica un cambio en la ambición. En lugar de depender de órdenes ejecutivas e intervenciones caso por caso, la administración parece estar explorando un marco institucional más permanente para la supervisión de la IA, uno que podría durar más que cualquier administración y proporcionar la coherencia que los líderes de la industria han estado exigiendo.

Para las empresas de IA, la perspectiva de un regulador dedicado es un arma de doble filo. Podría aportar la previsibilidad que han pedido, pero también podría introducir nuevas cargas de cumplimiento, requisitos de presentación de informes y retrasos en la comercialización de productos. La forma en que se equilibren esas compensaciones dará forma al panorama competitivo de la industria de la IA en los años venideros.

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