Las organizaciones terroristas, incluido ISIS, están explotando sistemáticamente todos los principales chatbots de IA para la planificación de ataques, el desarrollo de armas y la seguridad operativa, según un estudio innovador del Programa de Cambridge sobre Ciencia y Política de IA (CASP). Los hallazgos, publicados el 11 de julio de 2026, representan la evidencia empírica más detallada hasta la fecha de que grupos extremistas utilizan como armas herramientas de inteligencia artificial disponibles comercialmente. Para obtener cobertura continua sobre la seguridad de la IA y los desarrollos de la industria, visite AI Buzz Wire.

Dentro del estudio de Cambridge

La investigadora Antonia Jülich realizó 57 entrevistas con 27 ex miembros de ISIS y sus afiliados regionales para documentar cómo las organizaciones terroristas han integrado la IA en sus operaciones. El estudio encontró que ISIS ha establecido unidades de inteligencia artificial dedicadas dentro de sus dos facciones principales, tratando los grandes modelos de lenguaje como infraestructura operativa central en lugar de herramientas experimentales.

Según la investigación, ISIS ha estado ofreciendo capacitación rápida en ingeniería y jailbreak a sus agentes desde al menos 2023. La organización también ha extendido esta capacitación a grupos aliados, incluidos los comandantes de Boko Haram en Nigeria, enseñándoles cómo eludir sistemáticamente los filtros de seguridad de IA desplegados por las principales empresas de tecnología.

Todos los grandes chatbots comprometidos

El estudio documenta que los agentes terroristas están utilizando activamente ChatGPT, Claude, Gemini, Grok, Meta AI y DeepSeek en todas sus operaciones. Los grupos emplean IA para:

  • Planificación de ataques: generación de escenarios tácticos e identificación de vulnerabilidades en la infraestructura objetivo.
  • Construcción de dispositivos explosivos: obtención de información técnica para construir dispositivos improvisados más potentes.
  • Mantenimiento de armas: solución de problemas y reparación de armas de fuego y otros equipos.
  • Seguridad operativa: desarrollo de estrategias de comunicación y cifrado más sofisticadas

Quizás lo más alarmante es que el estudio encontró que los filtros de seguridad de IA implementados por los principales proveedores de chatbots no lograron prevenir de manera confiable este uso indebido. Los investigadores observaron que los grupos habían desarrollado métodos sistemáticos para eludir estas barreras, haciendo que las medidas de seguridad voluntarias fueran en gran medida ineficaces contra adversarios decididos.

Un estudio de caso mortal

La investigación incluye un ejemplo particularmente sorprendente de ISWAP (Provincia de África Occidental de ISIS). Según un relato proporcionado por un ex comandante de ISWAP identificado como Munzir, el grupo utilizó IA para aprender a replicar una técnica de salto en motocicleta representada en una película, con la intención de usarla para despejar trincheras defensivas. El ejercicio de entrenamiento resultó desastroso: dieciocho combatientes murieron intentando la maniobra, mientras que sólo ocho completaron con éxito el salto.

Esta anécdota ilustra tanto las consecuencias en el mundo real del uso terrorista de la IA como la naturaleza a veces impredecible de la información que proporcionan estos modelos. Si bien la IA pudo haber descrito con precisión la técnica, la ejecución física en un entorno de combate condujo a resultados catastróficos.

Jülich escribe que los ex miembros describieron un "fuerte entusiasmo" por las herramientas de IA dentro de la organización, y algunos señalaron que el grupo había considerado previamente desarrollar armas para causar víctimas en masa utilizando información obtenida de IA. Si bien el uso de la IA por parte de Boko Haram hasta ahora sigue siendo convencional, el investigador advierte que esto debe tomarse como un indicador temprano de una amenaza más amplia.

"Esto debería ser una advertencia para tomar en serio el riesgo de que los terroristas busquen ayuda de la IA para armas químicas y biológicas", concluye el estudio.

Los filtros de seguridad resultan inadecuados

Los hallazgos del estudio sobre los filtros de seguridad de la IA son particularmente preocupantes para la industria tecnológica. A pesar de los miles de millones de dólares invertidos en moderación de contenido, red teaming y barreras de seguridad, la investigación muestra que los usuarios decididos pueden eludir estas protecciones constantemente.

La propia Anthropic ha reconocido previamente que los jailbreaks (técnicas para eludir las medidas de seguridad de la IA) probablemente nunca se eliminarán por completo de los grandes modelos de lenguaje. El estudio de Cambridge proporciona evidencia concreta que respalda esa evaluación, mostrando que incluso los actores no estatales con experiencia técnica limitada pueden aprender a derrotar sistemáticamente los filtros de seguridad a través de capacitación compartida y técnicas de ingeniería rápidas.

Sin embargo, los investigadores también notaron un matiz importante. Los chatbots de uso general como ChatGPT y Claude, si bien reciben la mayor atención pública, principalmente hacen que el conocimiento existente sea más accesible en lugar de generar información peligrosa genuinamente nueva. Argumentan que la mayor preocupación a largo plazo radica en los sistemas especializados de IA que se están desarrollando para las ciencias biológicas y otros dominios sensibles, donde la IA podría acelerar el acceso a amenazas genuinamente novedosas.

Implicaciones para la política de IA

Los hallazgos de Cambridge llegan en un momento crítico para la gobernanza de la IA. Los gobiernos de todo el mundo están debatiendo cómo regular los modelos fronterizos de IA, con la Ley de IA de la UE ya en vigor y Estados Unidos buscando compromisos voluntarios de seguridad por parte de los principales laboratorios de IA.

El estudio sugiere que los enfoques actuales centrados en la autorregulación voluntaria de la industria pueden ser insuficientes para prevenir el uso malicioso de las herramientas de IA. El hecho de que ISIS haya operado programas de entrenamiento de IA dedicados durante años sin ser detectado por los proveedores de plataformas plantea serias dudas sobre la efectividad de las medidas de seguridad existentes.

Los expertos en seguridad llevan tiempo advirtiendo que los modelos de IA podrían democratizar el acceso a conocimientos peligrosos. La investigación de Cambridge proporciona la evidencia empírica más convincente hasta el momento de que esta amenaza no es teórica sino que ya es operativa, y las organizaciones terroristas integran activamente la IA en sus actividades diarias.

Los hallazgos también complican el debate en curso sobre los modelos de IA de código abierto. Mientras que los modelos propietarios como ChatGPT y Claude tienen filtros de seguridad que pueden actualizarse y mejorarse, las alternativas de código abierto como DeepSeek (que el estudio confirma que ISIS también está utilizando) no ofrecen ese control centralizado. Una vez que se lanza un modelo abierto, el desarrollador original no puede modificar sus características de seguridad.

Mientras los gobiernos y las empresas de IA se enfrentan a estos desafíos, el estudio de Cambridge deja una cosa clara: la brecha entre las capacidades de seguridad y la innovación adversaria se está ampliando, y las organizaciones terroristas la están explotando activamente.

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