La Unión Europea ha puesto 10.000 millones de euros (11.400 millones de dólares) sobre la mesa para empresas dispuestas a construir siete gigafábricas de IA, lanzando el intento más ambicioso del bloque hasta el momento para cerrar la brecha informática con Estados Unidos y China.
La Comisión Europea anunció la financiación el jueves 30 de julio de 2026, abriendo una licitación formal para los contratos para construir las instalaciones. Los funcionarios esperan que la financiación pública atraiga 20.000 millones de euros adicionales (22.800 millones de dólares) en inversión privada, elevando el compromiso potencial total a aproximadamente 30.000 millones de euros. La medida refleja un continente que lucha por establecer lo que Bruselas llama "soberanía tecnológica" antes de quedarse permanentemente atrás. Para conocer la cobertura de la industria de la IA y los desarrollos de políticas más recientes, siga el desarrollo de la historia.
Qué harían las Gigafábricas
Según la Comisión, cada una de las siete gigafábricas previstas está diseñada para albergar al menos 100.000 chips de IA de última generación. A esa escala, una sola instalación sería aproximadamente cuatro veces más poderosa que los centros de datos de IA más grandes que operan actualmente en cualquier lugar de la UE.
La potencia informática existente del bloque es proporcionada por una red de 19 centros de datos de IA que se extiende desde Finlandia hasta España. Una vez que las siete gigafábricas entren en funcionamiento, la capacidad informática total de la UE se duplicará con creces, un cambio radical que, según los funcionarios, es esencial a medida que el desarrollo de la IA se acelera en todo el mundo.
"El acceso a la escala bruta de potencia informática dentro de las gigafábricas de IA es una necesidad estratégica para Europa a medida que se acelera el desarrollo de la IA", dijo Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión que supervisa la soberanía tecnológica.
Por qué Europa siente la urgencia
El impulso está impulsado por la creciente ansiedad por la dependencia de la tecnología extranjera. Una evaluación de 2025 realizada por la Reserva Federal de Estados Unidos encontró que Europa está muy por detrás de Estados Unidos y China en los sectores más críticos para el desarrollo de la IA.
China cuenta con una enorme capacidad de energía eléctrica adecuada para el funcionamiento de centros de datos, mientras que Estados Unidos capta la mayor parte de la inversión privada en IA. Europa, por el contrario, fabrica relativamente pocos de los millones de componentes que requieren los centros de datos, y la electricidad en la UE puede costar el doble o el triple de lo que cuesta en Estados Unidos o China, según un informe de la Comisión presentado al Parlamento Europeo en junio.
"Las empresas y autoridades públicas europeas seguirán dependiendo de los proveedores de inteligencia artificial estadounidenses en detrimento de los proveedores de servicios europeos que luchan por trabajar en la frontera", advirtió ese informe, señalando que los cinco principales proveedores de servicios en la nube del bloque son todos estadounidenses.
Las presiones geopolíticas no han hecho más que agudizar la preocupación. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha criticado repetidamente a la UE por sus regulaciones tecnológicas, y China ha restringido el suministro de minerales críticos para el sector de los semiconductores. Los líderes europeos temen que estas dependencias puedan convertirse en "armas" contra ellos.
Cómo funcionará la licitación
Las empresas ahora pueden presentar ofertas para construir y operar las gigafábricas. El modelo de la Comisión combina la financiación inicial pública con la expectativa de que el capital privado cubra la mayor parte del costo, una estructura diseñada para estirar el dinero público y al mismo tiempo reducir el riesgo de las inversiones iniciales.
El anuncio es parte del "Plan de Acción Continente de IA" más amplio de la UE, un esfuerzo para transformar a Europa de un consumidor de IA a un productor de IA. El plan prevé una red de grupos de IA repartidos por todo el continente, junto con laboratorios de datos compartidos y un énfasis en una infraestructura de IA energéticamente eficiente o "verde".
No todo el mundo está convencido de que la estrategia tendrá éxito. Los críticos han señalado los altos costos energéticos de la UE, los retrasos en los permisos y una escasa base nacional de fabricación de semiconductores como obstáculos que el dinero por sí solo tal vez no resuelva. Algunos analistas de la industria se preguntan si las gigafábricas pueden atraer suficiente capital privado para alcanzar el objetivo de 30 mil millones de euros, particularmente en un momento en que las existencias globales de infraestructura de IA se han enfriado desde sus máximos de mediados de 2026.
El panorama más amplio
El anuncio de la UE llega en medio de una ola global de inversión en infraestructura de IA que no muestra signos de desaceleración. En Estados Unidos, empresas como OpenAI y Nvidia están respaldando la construcción de centros de datos por valor de cientos de miles de millones de dólares. Corea del Sur dio a conocer recientemente una alianza de IA de 500 mil millones de dólares con Nvidia y Brookfield. El compromiso público de 10.000 millones de euros de la UE, si bien es significativo para los presupuestos europeos, es modesto en comparación: una brecha que los funcionarios reconocen pero argumentan que está justificada por un modelo diferente, que prioriza la soberanía.
Los próximos meses revelarán cuántas empresas se presentarán a licitar y si el capital privado prometido se materializa. Por ahora, la señal de Bruselas es clara: Europa pretende competir en informática, no concederla.
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